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Se presenta en Washington la obra de Rafael Domingo "The New Global Law"

Con ocasión de la conferencia anual de la American Society of International Law, el 25 de marzo de 2010 se presentó en Washington la obra de Rafael Domingo, The New Global Law.

El libro ha sido recientemente publicado por la editorial Cambridge University Press, en colaboración con propia American Society of International Law. Asistieron al acto destacados profesores norteamericanos y europeos de Derecho internacional y teoría del Derecho, así como abogados y altos funcionarios de instituciones internacionales. La presentación corrió a cargo de Mortimer N. S. Sellers, profesor de la Universidad de Baltimore y director de la colección de ASIL Studies in International Legal Theory de Cambridge University Press, en la que se ha publicado la obra.

En su libro, Domingo considera que la existencia de un derecho global, superador de la idea de clásica de derecho internacional, es una exigencia de nuestros días, como lo fue el concepto del derecho de gentes en la antigüedad, o el de derecho internacional en la modernidad.
 

De izquierda a derecha: John Berger, senior editor de Cambridge University Press, Elizabeth Andersen, directora ejecutiva de la American Society of International Law, y Rafael Domingo, autor del libro

La tesis central del autor es que, “con la globalización, la humanidad como tal ha adquirido una especial relevancia jurídica y, por tanto, debe ser ordenada conforme a derecho”. Para evitar que “sea dominada por criptocracias económicas, gobiernos imperialistas o plutocracias transnacionales, la humanidad debe organizarse jurídica y políticamente”. Pero no como un Superestado o una suerte de Imperio, sino como una Antroparquía.Éste es el nombre que propone Domingo para la forma de gobierno de la Humanidad bajo un derecho global. La Antroparquía estaría regida por una institución denominada Humanidad Unida, heredera de la ONU, de la que dependerían las restantes instituciones globales.

El corazón de la institución Humanidad Unida sería su Parlamento Global. La única competencia de este parlamento consistiría en determinar qué materias y en qué medida gozan de lo que Domingo denomina reserva de globalidad, es decir, han de ser reguladas por el derecho global. El derecho global ha de constituir una parte muy pequeña del derecho existente en el mundo, pero necesaria. Actuando al modo de los vasos comunicantes, el derecho global permitiría equilibrar y armonizar sistemas jurídicos sin uniformarlos.

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